A veces uno necesita creer.
Por eso están los que rezan antes de entrar a un parcial, antes de una cirugía o cuando el avión se está cayendo. Por eso están los que prenden velas, los que recitan mantras, los que matan gallinas.
Por eso están los que queman papeles cargados de broncas y arrepentimientos en la noche de San Juan mientras se pasan un vino como parte del ritual.
